¡Oh! Un organismo pluricelular, centro de reacciones de naturaleza fisicoquímicas, con una estructura defectuosa, una incertidumbre interna confusa, un desorden cognitivo peculiar, con cuestionamientos existenciales continuos. Asocial. Un inescrupuloso misántropo, actor vitalicio, abandonado por la paciencia, destacado por la insistencia, patético por excelencia, dedicado a la trascendencia y orador de su presencia. Inocente e ingenuo, tanto como que me apellido Tesla. Prestamista de la esperanza y desesperanzado, exageradamente victimizado y con tendencias antinaturales. Frío, mas no como el gélido invierno; como su corazón. Desahuciado y colega de la miseria. Un desentendido de la humanidad que basa sus acciones en la profanada verdad. Desinteresado de las interacciones y empalagoso en temáticas sumamente insoportables. Un componente integrado involuntariamente a la sociedad, que ha sido transgredido desde y por su propio génesis. Un desastre en materias afectivas, sin embargo, superficialmente elocuente y sagaz en lo que respecta al discernimiento inherente. Natural e irremediablemente inservible para este mundo y todo gracias al dios del tiempo y el espacio.
La esencia de un error ineludible y la apariencia de un acierto distraído.